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Anécdotas

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El hijo, que seguía a su padre, también metió el dedo en el pastel.

Posted by on Jun 19, 2017 in ANECDOTAS | 0 comments

Recuerdo hace muchos años, haber ido en compañía de una familia, a comprar algunas cosas para una cena a un centro comercial. Ese día, por el corredor principal de la tienda, habían puesto unos bonitos pasteles, grandes y cubiertos de betún de limón. Uno de los papás que me acompañaban, traviesamente, y sin dejar de caminar, hundió el dedo en el betún de uno de ellos, y se lo llevó a la boca. Acto seguido, el hijo de nueve años, que venía detrás de él, literalmente siguiendo sus pasos, metió también su dedo en el pastel, y lo saboreó muy gustosamente. Todos rieron. Todos conocemos la terrible fechoría del cobro de piso, con que los narcotraficantes extorsionan, para no secuestrar o dañar personas o propiedades, pidiendo una cuota a negocios, empresarios, y hasta las Iglesias, que tampoco escapan de ello. Pues sucedió no hace mucho que, en una escuela, uno de los niños, hijo de estos narcos, que imitando sus malas costumbres, empezó a cobrar piso a sus compañeros y compañeras, para entrar a los baños. También recuerdo hace años, por allá por el norte del país, existía un buen hombre, que se dedicaba a la construcción y venta de casas en fraccionamientos de su propiedad, y acostumbraba regalar parte de los lotes, o ayudaba a comprar casas a la gente que no podía pagarlas. Este señor se fue haciendo grande, pero antes, metió a trabajar con él a su hijo, y lo enseñó a trabajar. Pasaron los años, y justo antes de morir, le dijo a su hijo: “Hijo mío, Dios nos ha permitido construir 100 casas en esta colonia, te pido, que aunque yo ya no esté, tú regales 15 casas entre la gente más pobre”. Semanas después murió. Y pasó el tiempo, y un buen día, en un periódico de la localidad, salió una nota extraña que decía: “Joven señor regala 15 casas entre gente de escasos recursos en una colonia al norte de la ciudad”. Ahí, sorprendido, el reportero le preguntaba que porqué lo había hecho, y esto fue lo que contestó: “Era la forma de actuar de mi padre y él me lo enseñó, no me lo dejó por escrito, me lo dijo antes de morir, y hoy, gracias a Dios he podido cumplir su voluntad”. La nota terminaba diciendo: “Este hijo, ha honrado la memoria de su padre”. Anda y haz tu lo mismo. Lc 10, 37.   +Alfonso Miranda G....

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Llévame al panteón hijo, a revisar los papeles…

Posted by on Jun 13, 2017 in ANECDOTAS | 0 comments

Hoy tuve una vivencia muy hermosa, que deseo compartirles: Llevé a mi madre al panteón del Roble esta mañana, a revisar los papeles del lote de la familia, que hace tiempo habían comprado. Dejamos a papá en casa, en la faena diaria de doblegar la inercia de los años, y levantarse a vivir. Al revisar el contrato funerario, me di cuenta que mis padres, habían comprado el terreno en el año de 1976, es decir hace 41 años, cuando solo tenían 12 años de casados. Me admira sobremanera la forma en que entonces ellos contemplaban la vida, es decir, un matrimonio todavía joven, pensando ya, – a pesar de todas las inciertas y difíciles batallas que aún les tocaría enfrentar-, en terminar la vida juntos. Mi madre sin miedo, me había dicho ya dos veces los últimos meses: “Llévame al panteón, a revisar los papeles”. Hoy gracias a Dios, le cumplí su deseo, y al salir del pequeño terreno, todavía sin usar, y cubierto por un vivo pasto verde, le pregunté: Mamá ¿estás tranquila? A lo que me respondió: sí hijo, estoy en paz. +Alfonso Miranda Lunes 12 de junio del 2017. ...

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Una mirada diferente a Judas Iscariote.

Posted by on Abr 17, 2017 in ANECDOTAS | 0 comments

  Recuerdo cuando de niños salíamos juntos a correr por el campo, ah, cómo nos divertíamos, explorábamos los montes, trepábamos árboles y escalábamos montañas; juntos pescábamos a la orilla del lago, cómo nos fiábamos el uno del otro, no había secretos entre nosotros, nos queríamos mucho, platicábamos muy profundo en esas largas tardes de la vida, reíamos, y agradecíamos a Dios el hermoso don de la amistad. Un día, al paso de varios años, salí a caminar a las afueras del pueblo por entre los huertos, ya iba cayendo la tarde, solitaria y sombría, con la penumbra cerca. De repente, algo rompió el silencio que me envolvía, y oí unos pasos que me alarmaron, de súbito llegó la noche, ruidos raros, voces extrañas, me atraparon el miedo y la angustia, presentimientos, gente encapuchada, sospechosa, no supe qué hacer. Pero luego, al mirar con detalle, una luz apareció, era mi amigo, por quien todo daba, y desapareció el temor, todo estaría bien, con él nada malo pasaría. Pero se acercó, y, no sabría decirlo, era diferente, su semblante, su mirada esquiva, vacía, sus ojos distantes, su beso extraño, su corazón frío, su alma perdida, sin aliento, como muerta y, no viene sólo, alguien camina tras él, viene gente con sogas, armas, palos, odio, rencor, muerte, su sonrisa ya no es la misma, hay muecas hilarantes, ironía, sarcasmo. Ha dejado de ser él mismo, no lo reconozco ya, es un extraño, un intruso, me jalan, me avientan, me aprehenden, me esposan, me llevan, ¿dónde está él? ¿Ha huido? Ha renunciado a ser mi amigo. Ya no lo tendré más, ya no estará conmigo, pero ¿cómo detenerlo? ¿Cómo amarlo? ¿Cómo perdonarlo? Lo llamo, le grito: ¡Judas! No te vayas… yo seguiré siendo tu amigo.   +Alfonso Miranda Guardiola ...

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Quién puede hospedar a unos migrantes por un día?

Posted by on Dic 30, 2016 in ANECDOTAS, CRONICAS | 0 comments

Esa noche, casi al finalizar la misa de la fiesta de la Sagrada Familia, unos muchachos del grupo juvenil se acercaron conmigo al altar, para preguntarme si podían dar un aviso importante. A lo que les respondí que sí, como era acostumbrado. Después de un momento y antes de la oración final, el muchacho comenzó a decir, que afuera de la Iglesia se encontraban unos hermanos migrantes, que no habían podido cruzar la frontera, y ahora se regresaban a su casa en Honduras. No pedían dinero, ya tenían lo del pasaje del autobús que los acercaría a su tierra, sólo les faltaba, un lugar para pasar la noche, ya que mañana muy temprano partirían a su hogar. Y preguntaba si había alguna familia, de entre las presentes, que tuviera un cuartito, para hospedarlos por una noche, Después de decir este aviso a toda la comunidad en pleno, se escuchó un silencio que duró un momento eterno, en eso, y después de dudar yo un instante, una señora de la última banca de la Iglesia, levantó la mano, y dijo que ella los recibiría. Yo le agradecí el gesto, y le pedí que pasara al frente, era la señora Lupita, que ese mismo día, acababa de recibir la tarjeta de la Iglesia por su cumpleaños, y le dije que ahí estaban la familia que recibiría en su casa, a quienes también pedí que pasaran. Después de algunos momentos, una hermosa figura de porcelana de los peregrinos José Y María, cargada por los muchachos, entraba a la Iglesia. No es poco decir, la enorme conmoción que este evento provocó: admiración, alegría, lágrimas no sólo ella, sino en toda la comunidad, y también la tristeza de algunos que quisieron recibirlos, pero que al final, se tardaron en hablar o no se decidieron. Lupita emocionada y bañada en lágrimas, contó, que esa noche pasaría su cumpleaños sola en casa, pues su hijo se encontraba muy lejos, por lo que no dudó en recibirlos, y hasta ya había pensado, que les iba a dar de cenar. Ahora se daba cuenta, que no estaba sola, que Dios mismo estaba con ella, y que cenaría y pasaría con ella su cumpleaños. Conmovidos, le entregamos a los peregrinos, y toda la comunidad se acercó a ella, para felicitarla, abrazarla y agradecerle el hermoso gesto que nos había regalado. Una hermosa lágrima más rodó sobre sus mejillas, cuando se dio cuenta, que no sólo se quedarían esa noche, en su casa, sino que pasaban, a partir de ese momento, a ser parte de su familia. +Alfonso Miranda...

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