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EDITORIALES

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Luces para vivir el tiempo que sigue al año de la misericordia…

Posted by on Nov 22, 2016 in EDITORIALES | 0 comments

  Ante los muros que cierran el alma y endurecen el corazón, no nos dejemos robar la fraternidad, ni la capacidad de abrirnos a relaciones nuevas en Jesucristo (EG 92); Ante el vacío y la confusión, no perder la lucidez y la razón.  Ante el relativismo que agota el alma y socava todos los valores, no perder la paciencia, la fortaleza y la perseverancia. Ante una vida sin aliento y sin sentido, una vivencia tonificante y plena. Ante la cultura del descarte que aniquila al hombre, no perder la capacidad de ternura, fraternidad y respeto por cada ser humano sobre la tierra. Ante el rigorismo, la compasión, la benevolencia y el perdón. Ante las diatribas y los insultos, el testimonio de serenidad y diálogo.   Ante el rechazo del cristianismo, no la elocuencia, sino la grandeza del alma Ante la amenaza o peligro de confrontaciones, mostrar solo la belleza del evangelio. Ante el individualismo egoísta, no dejarnos robar la alegría de servir y compartirlo todo (cfr. EG 83); Ante el pesimismo estéril, no dejarnos robar jamás la esperanza (EG 86); Ante la mundanidad, no nos dejemos robar el Espíritu y el Evangelio (cfr. EG 97); Ante las múltiples guerras entre nosotros, no dejarnos robar el ideal de la reconciliación y del amor fraterno (EG 101). Frente a todos las adversidades y desafíos, sociales y eclesiales, no nos dejemos robar la fuerza y la ilusión por la misión (EG 109). Ante el desorden moral imperante, la construcción de personalidades íntegras, equilibradas y sólidas. Ante la pérdida de sentido y de esperanza, proclamar la riqueza de la salvación en Jesucristo.   +Alfonso Miranda ...

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Las cenizas quedan… La mentalidad actual padece una severa miopía

Posted by on Nov 2, 2016 in EDITORIALES | 0 comments

El reciente documento Vaticano (Ad resurgendum cum Christo), que habla sobre la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas, y que ha causado gran polémica, no expresa una imposición caprichosa de la Iglesia Católica, ni quiere imponer una obligación porque al Papa se le vino en gana, ni mucho menos la Iglesia piensa en someter a sus fieles, o al mundo a su modo de vivir o de pensar. La Iglesia cuando propone normas o preceptos a los fieles, lo hace en virtud no solo de su fe y su doctrina, sino del sentido de la historia y de la trascendencia que ella custodia. En el fondo de este documento, está un respeto, no de hoy, sino de milenios en la historia, hacia la persona, entendida integralmente, como cuerpo y alma. La Iglesia defiende a la persona humana, desde su concepción, hasta su muerte natural, y lo considera valiosa, en su cuerpo y en su espíritu. Es la persona entera, la que atraviesa este mundo en el devenir de su historia. Es el cuerpo, como un vaso sagrado, donde el Espíritu se ha vertido a manos llenas para producir en él, frutos abundantes de servicio y caridad hacia los hermanos. Es este cuerpo, el que al final de su vida, o sus cenizas cuando es cremado, las que guardan, conservan y custodian la dignidad de la persona; y son estos restos, los que, por tradición inmemorial, reciben el respecto, el recuerdo, el amor, las oraciones o la veneración, cuando es el caso, de sus familiares, amigos o comunidad eclesial. Y los que, en el sentido cristiano, mantienen el lazo con la comunidad de vivos y muertos, esperando el día, en que volverán a unirse con el alma, en la resurrección futura, que Cristo ya nos ha conquistado. La mentalidad actual, está afectada por una severa miopía, que le impide ver, más allá del aquí y del ahora. Y la hace trivializar todo, despojando de valor perenne y trascendente a las personas, y en general a todo fundamento, erosionando gravemente el concepto de Dios, el hombre, la vida, la familia, y todo por una diluida y relativa visión de la verdad, sujeta a gustos, modas, acuerdos provisionales y subjetivos. Esta forma de pensar, cree que la Iglesia debe pensar como ella, todo en términos mercantiles, solo buscando ganancias económicas; y no es capaz de pensar, en el sentido profundo y trascendente de las cosas, que toma en cuenta la dignidad superior de cada persona, con su cuerpo y con su alma, y los valores del respeto, la belleza, la fe, la historia, y las tradiciones de innumerables religiones y pueblos. Por eso es que advierte el documento, de la trivialización del cuerpo, y de las cenizas, que vilipendiadas sin consideración alguna, son tiradas al agua, a la tierra, al viento, o convertidas en pobres y menospreciadas piezas de joyería, pues por más oro que contengan, no alcanzarán el valor supremo de la dignidad de cada persona. Lo mismo aplica cuando se guardan las cenizas en las casas, por la razón del entrañable afecto que les profesan, sin advertir que pasada la primera generación, podrían quedar expuestas al mal uso, al olvido y a la indiferencia, al ya no existir recuerdo, respecto ni consideración alguna. No nos traguemos...

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Iluminación de los últimos dramas humanos a la luz de la cruz.

Posted by on Abr 1, 2016 in EDITORIALES | 0 comments

Unos días después del tentado en Bruselas, el jueves santo, el santo Padre Francisco respondía con un gesto demoledor lleno de significado, lavando los pies a 11 refugiados, cuatro nigerianos, tres mujeres eritreas coptas, tres musulmanes y un hindú. ¿Porqué lo hizo? Porque quiso contrarrestar la violencia ciega y cruel, que no distingue ni mide consecuencias, y que excluye, que asesina y que es indiferente al dolor del ser humano. Lo mismo en Bélgica, que en Turquía, Nigeria, Chad, Camerún, Costa de Marfil e Irak, por citar solo los últimos hechos. Ante las situaciones más devastadoras que viven nuestras hermanas y hermanos, asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados por las bárbaras espadas y el silencio infame, Dios sigue levantando la cruz, y sigue muriendo, sigue tomando el lugar de todos los que injustamente mueren. Hoy vuelve a responder, a los que siguen vendiendo armas y matando por 30 monedas a sus propios hermanos, derramando su sangre por cada uno de ellos. Hoy también contesta a tantos que, lavándonos las manos, dejamos morir a miles de inmigrantes y refugiados, en nuestros ríos y mares fronterizos, nuevos cementerios, que en lugar de agua, llevan sangre, dejándose ahogar por ellos. Hoy sigue tomando el lugar de los sin techo, de los que para el mundo nada valen, de los que les arrebatan su dignidad, dejándose pisotear por ellos. Hoy contesta, escuchando el clamor incesante de la tierra y el gemido de los desposeídos de ella, ante los destructores de nuestra «casa común» que con avaricia arruinan el futuro de las generaciones futuras, y que con egoísmo despojan a los pueblos campesinos e indígenas de sus legítimas riquezas. Hoy contesta, gritando con el dolor de su carne clavada en la cruz, a los que no son fieles a su ministerio, a los que abusan de los vulnerables y débiles, a los que juzgan sin compasión, sin mirar sus propios pecados y culpas. Porque aunque exista tanta injusticia y crueldad humana, la cruz sigue siendo el símbolo supremo del amor divino, y la garantía de que Dios es fiel hasta el extremo, hasta derramar la última gota de su sangre, hasta expirar su último aliento, sin olvidar a nadie y amando al ser humano hasta el extremo. +Alfonso G. Miranda Guardiola        ...

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Basta ya de expoliar a nuestra Madre tierra! Defendámosla con toda el alma y el corazón!

Posted by on Feb 28, 2016 in EDITORIALES | 0 comments

Comparto algunas preocupaciones respecto al medio ambiente y el estado de la tierra, sus recursos, la sociedad y la dignidad de las personas, las cuales, necesitamos urgentemente defender.   La tierra clama, es el pobre que grita y no es escuchado. Es un grito de defensa ante la destrucción a la que nos estamos encaminando.   El Papa Francisco nos está pidiendo que alcemos la voz, que nos organicemos, que utilicemos los talentos que tenemos para respetar y defender la naturaleza.   No interesan las cuestiones políticas, sexenales, ni de partidos; el problema es existencial. Nos estamos jugando la subsistencia del ser humano. Estamos matando a nuestro planeta.   Comparto mi preocupación por los pueblos en torno al río San Juan en Cadereyta, vamos y sentimos el dolor de la gente. Vemos cómo se va muriendo la tierra, los cultivos no pueden regarse porque el agua está contaminada. Deben usar el agua con precaución, para no enfermarse, no la pueden tomar. Los frutos están ennegrecidos (árboles, hojas, frutos) se pierden fuentes de trabajo, y luego este problema recae en la ciudad, es un problema global, lo sabemos.   Por otro lado, es muy doloroso ver en las periferias, cuando vamos a visitar las parroquias, que casi todos los lugares que pisamos, es tierra cubierta por asfalto, desertificada por todas partes; esto lacera el alma y el corazón.   Basta subirse a una pequeña colina y ver las innumerables casitas, copiadas por millares. Hace algunos meses el Arzobispo Piero Marini vino al Congreso Eucarístico celebrado en Monterrey, y fue a una colonia de las periferias. Y vio esas casitas pequeñitas, y dijo: “Parecen tumbas” y el Cardenal Errázuriz de Chile, le contestó: “Y tantas veces, lo son”. Inmediatamente Mons. Marini dijo: “En Italia, así también lo hicimos. Construimos casas interminables y hoy son zonas ingobernables”. También aquí lo son, pensé.   Lo absurdo del caso es que estas casitas, que ya en algunos casos miden 3.90 mts., de frente, luego se apilan unas encima de otras formando departamentos de cuatro viviendas. Todos apiñados. Y todavía se les llama vivienda digna. En algunos lugares, sin suficientes áreas verdes para respirar, jugar y convivir.   Hemos llegado también a esa contaminación humana, y como sociedad lo hemos permitido, hemos dejado que nuestros hermanos vivan en esas condiciones.   Igualmente en nuestros ríos se depositan grandes cantidades de descargas industriales y desechos domésticos: Hay contaminación en niveles preocupantes en los ríos: San Juan, Pesquería, Santa Catarina y La Silla. Nuestra forma de vida parece una irracionalidad.   Por otro lado, en nuestra sociedad, encontramos desgraciadamente muchos hermanos y hermanas padeciendo cáncer. No podemos dejar de relacionarlo con la tierra contaminada, con las colonias levantadas sobre basureros, con el aire tóxico que respiramos; con los productos no tan limpios que utilizamos y consumimos, y no nos asombramos ni nos preguntamos de porqué haya cánceres por muchas partes.   Estamos en contra del despilfarro, del dinero mal gastado, de la comida que se desperdicia y tira; en contra de la flagrante corrupción que vicia los proyectos gubernamentales, e impide el bienestar y desarrollo social; estamos en contra también de los contratos ya dados a empresas para que lastimen la tierra, dañen los suelos, envenenen nuestros mantos acuíferos, y además nos quiten el agua, para utilizarla...

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¿Un liderazgo solo eclesial?

Posted by on Feb 19, 2016 in EDITORIALES | 0 comments

Vaya manera de ejercer su liderazgo. El Papa Francisco, igual habla con los jóvenes, como un padre, gallardo y viril, pero otras veces, con la ternura de un abuelo. Con sus consejos firmes y directos, cargados de esa vibra que hace levantarse y sintonizar con cada joven que lo escucha: “Jesús nunca nos invitaría a ser sicarios, sino que nos llama discípulos”. Con los políticos, con cara más solemne, y hablándoles directo y a la cara, señalando que la búsqueda de privilegios, conduce a la corrupción, al narcotráfico y a la violencia. A los indígenas les habla en su idioma, les pide perdón, y pide defiendan su identidad y su idioma; y a todos, nos pide, que nos los marginemos, y mucho menos olvidemos, sino que apreciamos su enorme valor. El Papa utiliza un lenguaje que nos envuelve, como con los minusválidos, se acerca, literalmente, los levanta y los acaricia; a las familias, especialmente a las heridas, las escucha, les habla los ojos, las abraza, las anima, las impulsa. El Papa habla de frente, mira a los ojos, no esquiva. Sabe ponerse delante de quien los escucha. Sabe bajar y subir el tono de la voz, hace pausas necesarias para acentuar sus ideas, se emociona, hace a un lado el escrito, dialoga, interpela, sacude; y es un maestro para hablar a través de los signos, los lugares y las personas: sentarse a ser contemplado por la Morenita del Tepeyac, el responso en la tumba de Samuel Ruiz, los indígenas en Chiapas, la tierra caliente de Morelia y Juárez, los presos, los migrantes. No pudo ser más emotivo, vibrante, íntimo, consolador, el momento con los presos, sus palabras, pero sobre todo sus manos, sus ojos, su oración. No tiene simples discursos, tiene una visión que compartir, y lo hace de manera transparente y auténtica, con una pasión de la que su corazón está lleno. Y con una energía inagotable. Habla a los obispos, con esa voz fuerte de jefe, de quien lleva en sus hombros la Iglesia, y quiere para la misma, un camino mejor, que el que se ha llevado, por eso no tiene miedo, de corregir, marcar rumbos, sobre todo a los que están más cerca de él, a aquellos primeros, con quienes él cuenta. El Papa sabe hablar con su cercanía. No quiso irse sin despedirse de mano, de cada uno de sus obispos, a quienes él confía. Un hombre que sabe hablar a todos y con todos, adecuándose a lo que vive y siente la gente. Toma sus decisiones, no de la mano de lo que esperan los medios, los gobiernos, los poderosos, sabe su programa, sigue su objetivo, inspirar, impulsar, él sabe que no es la divina providencia para resolver todos los males, debe dejar a los laicos, a la Iglesia, a los ciudadanos que cumplan la grande tarea que les toca. De los 43 estudiantes, de los acusados de pederastia en la Iglesia, y de tantas cosas graves más, por supuesto que tiene una palabra, expresada puntualmente en cada uno de sus mensajes en México, y en todas partes del mundo, a favor siempre de la justicia, y en contra – fulminantemente – de cualquier tipo de abuso, venga de donde venga. No en vano, dirige a nivel Iglesia Universal, una campaña de vigilancia...

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Visita del Papa Francisco a México

Posted by on Feb 17, 2016 in EDITORIALES | 0 comments

Ante tantas criticas que surgen, de un lado y de otro, por la visita del santo Padre a nuestro País, les pido, que no dejen de escucharlo, de leer sus discursos y homilías, y de estar atentos a sus innumerables gestos, porque más que venir a destronar a los poderosos (como también querían los zelotas que en su tiempo hiciera Jesús), el Papa Francisco ha venido a inspirarnos, a motivarnos, a darnos la luz y la fuerza necesaria, para que seamos nosotros mismos, los católicos y los ciudadanos, los que transformemos nuestras realidades de cada día, que seamos nosotros los que luchemos contra todas las injusticias que nos rodean, de la marca que sean, políticas, económicas, eclesiales, sociales, y no esperemos, que venga alguien de fuera, a arreglar, los problemas que nos toca componer a nosotros. Sus palabras, no han sido suaves, porque ha hablado, con valentía, de no seguir cometiendo injusticias a la hora de llevar el pan a la mesa, con el sudor de la frente del otro; y a favor de los indígenas, recuperando y reconociendo su legua, su valiosa identidad y aportación; abrazar a todas las familias, especialmente a las vulnerables y heridas; a los jóvenes, que no renuncien a sus sueños, dejándose atrapar por el narcotráfico y el crimen; a los obispos nos señaló nuestro grave deber de vivir y comportarnos verdaderamente como pastores, con mirada limpia, sin poner la confianza en los carros y faraones actuales. Que no todo ha sido perfecto, en la visita del Papa, por supuesto que no, es imposible darle gusto a todos. Pero no cabe duda, que su modo de actuar es transparente y auténtico, en sus miradas, en sus palabras y en sus gestos (hasta el regaño dado a una persona que lo empujaba). Y es cierto, ha habido mucha gente, que ha querido ver y estar cerca del Papa, y no ha podido. Por eso el Papa, para que no hubiera duda de su intención, ha querido estar en los lugares más significativos de México: en la Basílica de Guadalupe, rezando ante la mirada de nuestra Madre; en la zona conflictiva de Ecatepec (¿qué ciudad se salva?); ante los indígenas, ignorados por tantos, y con las familias en Chiapas; escuchando y abriendo su corazón con los jóvenes en Morelia, y con la vida consagrada (paradójico fue, que con estos últimos en el estadio de Morelia, y antes de la entrada del Santo Padre, se haya contado espontáneamente, todos juntos, hasta 43, haciendo presente a los estudiantes de Ayotzinapa); y luego en ciudad Juárez (con tantos años de fama de violencia, especialmente contra las mujeres), además, con los presos, el mundo del trabajo y los migrantes. Sin duda, será una visita inolvidable, y será necesario tiempo para digerir, y poner en acción, cada uno de sus gestos y palabras. Hoy con emoción cantaremos las golondrinas al Santo Padre, gracias por llenarnos de esperanza y alegría! +Alfonso G. Miranda Guardiola...

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A 50 años del Concilio Vaticano II, debemos atrevernos a dar nuevos pasos. 

Posted by on Nov 11, 2015 in EDITORIALES | 1 comment

Considero que hoy no debemos seguir hablando de que todavía nos falta asimilar o aplicar el Concilio Vaticano II a nuestra realidad, y de que no lo hemos acabado de entender, después de haberlo leído y estudiado por 50 años. Documentos que tomaron en cuenta y surgieron en un contexto muy distinto al actual.  Hoy más bien debemos ya preguntarnos: ¿Qué sigue?. Tomarlo sin duda, como punto de referencia, como aprendizaje –no agotado-, pero como experiencia, como manera de enfrentar valientemente una época, incluso el modo de cómo actualizarse, pero ahora es necesario mirar hacia delante, buscando cómo responder a los desafíos futuros y presentes. (Tres nuevos documentos nos señalan esta ruta: Evangelii Gaudium, Laudato Sí, y el texto final del Sínodo de la Familia).  Sobre todo, teniendo tantos temas pendientes y apremiantes en los que avanzar, entre ellos: frenar y disuadir las guerras; el aniquilamiento humano (ISIS y la cultura del descarte); la injusta desigualdad económica; el drama de los refugiados y migrantes; el desequilibrio y destrucción del medio ambiente; la degradación humana, con sus múltiples desviaciones y vicios (legalización del aborto y de las drogas); la mentalidad antinatalista; la realidad amplia, compleja y no regulada de la bioética; la afectividad y la sexualidad, vivida con tanta confusión y desorientación; la necesidad de una cada vez mayor participación de los laicos, especialmente de la mujer, en la pastoral, los consejos y gobierno de la Iglesia; una todavía mayor sensibilidad por las situaciones de vulnerabilidad en las familias (incluyendo las miembros con atracción al mismo sexo); la impostergable apertura y salida de la Iglesia hacia los no católicos, los renegados, los indiferentes y los alejados.  Junto con ello, nos impele el ataque frontal a la corrupción, que empobrece nuestros pueblos, e impide un crecimiento justo y una defensa verdadera de nuestra casa común.  Hoy necesitamos también celebrar mejores eucaristías, que digan y lleguen más a la vida de la gente, y realizarlas también afuera, donde están las personas, en las plazas, en las empresas, en los parques, en las centrales obreras, en las colonias, en los playas, en los campos.  Y abrirnos sin miedo, a la búsqueda de nuevos caminos, y ya no solo a la luz de los ya recorridos o conocidos.  Hoy, como Iglesia, necesitamos ser más audaces, y dar muchos pasos hacia delante.  Vamos a darlos!    +Alfonso G. Miranda Guardiola ...

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Texto Sínodo Ordinario de Obispos sobre la Familia, Roma 4 al 25 de octubre 2015

Posted by on Oct 23, 2015 in EDITORIALES | 0 comments

  Que la Iglesia sea un lugar, donde ninguna familia se sienta sola, abandonada, relegada, excluida o extraña. Hace 19 años en la ciudad de México, y 17 en Monterrey, iniciamos la pastoral para Divorciados y vueltos a casar. El objetivo era ofrecer un cálido acompañamiento espiritual desde la doctrina católica, a las personas que después de haberse casado por la Iglesia, se habían divorciado, y luego vuelto a casar por el civil. Con el propósito de ofrecerles un horizonte de vida nuevo dentro de la Iglesia, mostrándoles un camino de crecimiento humano y espiritual, aspirando a alcanzar la madurez de una vida plena, en armonía con Dios, con uno mismo, y con el prójimo. Hace poco en una plática con los capellanes militares del País, me preguntaron que, hoy por hoy, ¿qué deberían hacer con los vueltos a casar, si dar la comunión o no? … Que si yo se las daba, porque la urgían, la necesitaban, que ¿qué decía yo? Y les contesté que en estos diecinueve años, no nos hemos dedicado a dar la comunión a los vueltos a casar, sino a vivir con ellos, a acompañarlos, a caminar con ellos, a conocerlos, a sentir su corazón, a conocer sus problemas, a llorar con ellos, a abrazarlos, a amarlos, a perdonarlos. En todos estos años, hemos visto como el acompañamiento pastoral a estos matrimonios, ha hecho de ellos, matrimonios maduros y responsables con sus hijos. Al mismo tiempo, hemos tenido la fortuna de apreciar la calidad, carisma y belleza de tantas personas, que se han vuelto, aguerridos y fieles agentes de pastoral de la Iglesia, en el acompañamiento de familias en su misma situación. Y su alimento no ha sido otro que la Palabra de Dios, la Doctrina, la Oración, y el Magisterio de la Iglesia. A través de su empuje pastoral, hemos visto nacer y crecer más de 15 grupos en Monterrey; 15 más en diversas diócesis de México, y hoy están empezando a llegar a E.U. y Latinoamerica. Hoy, estos hermanos comulgan espiritualmente, y han aprendido también a hacerlo a través del servicio a sus hermanos. Hoy en la misa, formando parte del Pueblo de Dios al que pertenecen, hacen fila con las manos cruzadas en el pecho, a la hora de la comunión, para recibir la bendición de mano del sacerdote u obispo sobre su cabeza. Si no vamos a darles la comunión sacramental, no los abandonemos, no los corramos, no los hagamos sentir menos o fuera de lugar en la Iglesia, como seres de segunda clase, y menos los señalemos como irregulares, hiriendo todavía más su ya de por sí, lastimado corazón, y que es lo mismo que rechazarlos y condenarlos. Si no podemos darles la comunión, nada impide acogerlos, escucharlos, comprenderlos, acompañarlos, amarlos y salvarlos. +Alfonso G. Miranda Guardiola Obispo Auxiliar de Monterrey, México....

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Perspectivas actuales para una Pastoral dirigida a los Divorciados vueltos a casar. 

Posted by on Ago 25, 2015 in EDITORIALES, Noticias | 1 comment

No anteponer juicios para acoger y atender a los fieles.  El primado de la acción de la Iglesia, es la caridad, y su ejercicio comienza con los heridos, con los enfermos, con los necesitados.  La situación objetiva de pecado, solo nos señala la condición humana, la herida primera que tenemos que atender.  La acogida y el acompañamiento pastoral, incluye a toda persona, no importa la condición en que se encuentre, y se acompaña siempre hacia Dios.  Todos estamos llamados a la santidad, nadie ha quedado eximido ni exento de este llamado. Es una exigencia para todos.  Nadie está excluido de la salvación.   La Iglesia está formada por santos y pecadores, por matrimonios sanos y heridos, por personas íntegras y también por personas fracturadas.  En la atención a todos los marginados, no importa la condición que sea, nos jugamos la credibilidad y la subsistencia misma de la Iglesia.  En la Iglesia no hay distinciones, regulares e irregulares, todos somos pecadores, necesitados de la gracia, de la misericordia y de la salvación de Dios.  Todos somos hijos igualmente amados por el Padre. Solo Dios puede juzgar finalmente sobre nuestra salvación. Y el juicio, a final de cuentas, es un jucio de misericordia.  No somos dueños de la gracia, no tenemos la prerrogativa de la salvación, somos solo administradores, servidores y cultivadores de la misma.    +Alfonso G. Miranda Guardiola  25 agosto del 2015...

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Programa de retos y acciones para el Jubileo de la Misericordia (2015-16).

Posted by on Ago 5, 2015 in EDITORIALES, REFLEXIONES | 0 comments

  Del documento: Misericordiae Vultus (El Rostro de la Misericordia).  Leer y meditar la Bula de Convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia. (1) Vivir el Año Santo, como momento extraordinario de gracia y de renovación espiritual, y signo visible de comunión de toda la Iglesia. (3) Inicia el 8 de diciembre del 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Este día se abre la Puerta Santa, que en esta ocasión será la Puerta de la Misericordia. (3) El III domingo de Adviento, se abrirá la Puerta de la Misericordia de Basílicas y Catedrales. También pueden abrirse en los Santuarios, meta de peregrinos. (3) Contexto: Quinquagesimo Aniversario del CV II. Mantener vivo este evento crucial para la Iglesia y para el mundo. (4). Termina el 20 de noviembre del 2016, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Con sentimientos de gratitud hacia la Stma Trinidad por este inestimable don. (5), quedando la tarea de impregnar de misericordia los años venideros. (5). Orar permanentemente con el salmo 136: “Eterna es su misericordia”, que lo rezaba el mismo Jesucristo Nuestro Señor. (7) Meditar el Lema del Escudo Papal: “Jesús miró a Mateo con amor misericordioso y lo eligió”.  (8) Reflexionar en las parábolas de la Misericordia: La oveja perdida, la moneda extraviada, y la el padre y los dos hijos. Además de Mt 18, 22-35. “No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”. (9) La Misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo. (10). Reflexionar sobre “Dives in misericordia”. (11). En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia. (12) Vivir este Año Jubilar a la luz de la Palabra del Señor: Misericordiosos como el Padre. (Lc 6,36). (13). (Lema del Año Santo). (14) Promover las peregrinaciones hacia la Puerta Santa en Roma, o en cada diócesis. Estímulo para la conversión, y para dejarnos abrazar por su misericordia. (14) Abrir el corazón hacia quienes viven en las periferias existenciales: no caer en la indiferencia, curar las heridas. Abrir los ojos ante las miserias del mundo, las heridas, las privaciones de dignidad. (15) Reflexionar sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. (15) Un Año de gracia: llevar una palabra y un gesto de consolación a los pobres, anunciar la liberación a cuantos están prisioneros de nuevas esclavitudes, restituir la vista a quien está replegado en sí mismo, y volver a dar dignidad a quien está privado de ella. (16). La Cuaresma de este Año jubilar, ha ser vivida con mayor intensidad. Celebrar y experimentar la Misericordia del Señor. (17) Promover la iniciativa “24 horas para el Señor”, a celebrarse durante el viernes y sábado que anteceden el IV Dgo de Cuaresma. Para acercar al sacramento de la Reconciliación. (17) Que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre, sin hacer preguntas impertinentes. (17) Se enviarán Misioneros (predicadores) de la Misericordia (18). Signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios. Estos sacerdotes podrán perdonar los pecados reservados. (18) Organizar en cada Diócesis: Misiones para el pueblo, de modo que estos misioneros sean anunciadores de la alegría del perdón. (18) Invitar a la...

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